Monday, October 03, 2005

LA DÉCADA DEL CUARENTA EN EL PERÚ

INTRODUCCIÓN

Durante el periodo que vamos a estudiar se instalaron dos gobiernos democráticos y una dictadura. Durante estos años, el escenario político se hizo complejo por la irrupción de sindicatos, federaciones estudiantiles y los partidos anti oligárquicos y anti imperialistas. La oligarquía fue incapaz de recuperarse para ejercer directamente su dominio sobre la sociedad y terminó apoyándose en los militares lo que los llevó a su extinción total como clase política. El ejército empezó a tener mayor protagonismo político y a presentar cada vez mayor autonomía respecto de la clase dominante como se evidenciaría en los años de 1962 y 1968. Las clases populares se identificaron más con los apristas y comunistas pero ante las frustradas reformas que exigían radicalizarían sus protestas hasta desencadenar movimientos campesinos, migraciones masivas a las principales ciudades. Fue durante estos años que empezó a tratarse el tema de una necesaria reforma agraria y a evaluarse el rol de la IPC en nuestra economía.

PRIMER GOBIERNO DE MANUEL PRADO UGARTECHE.
Con su ascenso se inaugura un ciclo democrático de casi una década caracterizado por la tolerancia política al APRA y al P.C. Aun así no se pudieron evitar hechos de violencia ni frenar la aparición de sindicatos como la Central de Trabajadores del Perú (CTP).además de la crisis en la que nos sumiría el accionar bélico europeo terminaría por favorecer a un sector de la población peruana: Se incrementaron el valor y el volumen de nuestras exportaciones de materias primas ocasionando un ingreso importante de divisas pero se redujeron las importaciones de productos manufacturados desencadenando escasez de medicinas, alimentos, etc obligando al régimen pradista a impulsar una política de sustitución de importaciones y beneficiando directamente a los industriales organizados en La Sociedad Nacional de Industrias. Esto permitió el aumento del empleo en nuestra industria y el mantenimiento inalterable de los niveles de salarios permitió la acumulación de capitales.

En el aspecto internacional, Prado presentó un acercamiento peligroso hacia los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Le declaró la guerra al eje, firmó el tratado de préstamos y arriendos con EE.UU. de Norte América, permitió la instalación de una base aérea norteamericana en Talara y deportó a los japoneses y alemanes de nuestro país a EE.UU. Curiosamente el APRA y el P.C. respaldaron estas medidas. Los comunistas por su rechazo al fascismo, los apristas - que ya habían redefinido su posición frente al gobierno del norte – señalaban que las empresas norteamericanas – que permitirían una relación de inversiones más equilibradas en América Latina - no eran lo mismo que el gobierno norteamericano (aunque ya el gobierno del Norte planteaba un respeto a los regímenes democráticos en América Latina en coincidencia con las nuevas máximas del APRA que sacrificaban sus máximas radicales).

Acaso el acontecimiento que marcó el gobierno ce Prado fue la guerra contra Ecuador en 1941. Tras varios años de tensas negociaciones y ante la impotencia de solucionar los problemas fronterizos, los ecuatorianos invadieron nuevamente nuestro territorio, haciéndonos recordar sus principales reclamos: Salida al Río Amazonas y control de Tumbes, Jaén y Maynas. A comienzos del mes de julio de 1941, los ecuatorianos avanzaron de la provincia de El Oro hacia la margen oriental del Río Zarumilla para atacar a nuestras tropas. Las fuerzas peruanas dirigidas por los generales Antonio Silva Santisteban (frente oriental) y Eloy Ureta (Frente occidental) iniciaron la contraofensiva. El incidente más serio fue la Batalla de Zarumilla (del 23 al 25 de Julio) con la consecuente victoria peruana y la ocupación de la provincia de El Oro, uno de los artífices del triunfo peruano fue el Cap. FAP José Abelardo Quiñones Gonzales. Silva Santisteban se encargó de expulsar a los invasores desde la Cordillera del Cóndor hasta el Río Putumayo. En octubre de ese año se firmó El Armisticio de Piura creándose una zona desmilitarizada. Los países mediadores como Estados Unidos, Brasil y Argentina –sumada Chile en noviembre – se convertirían en los garantes del Protocolo de Paz , Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942 (firmado por Alfredo Solf y Muro de Perú y Julio Tovar Donoso de Ecuador). Ecuador consiguió su salida al Río Amazonas, ganó las regiones de Quijos y San Miguel de Sucumbios y no pagó indemnización por gastos de guerra al Perú. En 1945, el protocolo fue complementado con el fallo arbitral del juez brasileño Bras Díaz de Aguiar.

Aunque la guerra con el vecino del norte fue prácticamente en la costa, se desató un inusitado interés por la modernización y desarrollo de la selva – acaso por ser el territorio ambicionado por Ecuador – siendo una de las empresas más representativas La Compañía Norteamericana de Reserva de Gomas encargada de identificar y conseguir nuevas fuentes de gomas o caucho.

Durante su gobierno también se realizó el censo de 1940, se incendió nuestra biblioteca nacional – reconstruida por Jorge Basadre – creó la compañía peruana de vapores y l corporación peruana de aviación comercial CORPAC.


GOBIERNO DE JOSÉ LUIS BUSTAMANTE Y RIVERO.
Venció en las elecciones de 1945 a Eloy Ureta gracias al apoyo que le brindara el Frente Democrático Nacional (coalición de partidos liderados por el APRA).

José Luis Bustamante y Rivero, figura excepcional, respetuosa de los principios democráticos y propulsor de la soberanía marítima peruana. Nació en Arequipa en 1894 y falleció el año de 1989.

Su régimen se caracterizó por la falta de fuerza política evidenciada en el clima de inestabilidad. El APRA había alcanzado la mayoría parlamentaria y desde el congreso controlarían al presidente, inclusive coparon las principales áreas de la administración pública aunque terminaron en actos de corrupción masiva. SE incrementaron las movilizaciones sindicales, se crearon nuevas organizaciones populares y se expandieron los medios de prensa y manifestaciones de carácter nacionalista y popular. El parlamento aprovecho esta circunstancia para presionar al gobierno y lograr el reconocimiento de los sindicatos, solucionar los conflictos laborales a favor de los trabajadores.

Económicamente, el Perú ingresaba a una época compleja: nuestras exportaciones habían descendido tanto en valor como en volumen, mientras que las importaciones subían. Para controlar tal situación el gobierno decidió manejar el cambio de moneda, controlar el precio de determinados productos, incrementar los impuestos directos para aumentar los gastos públicos, subsidiar algunos alimentos – sobre todo los importados – cuyos precios subían rápidamente de precio en el mercado mundial. Todo ello perjudicó al sector exportador, los obreros mejoraron su calidad de vida pero a la larga traería como consecuencia el desabastecimiento, racionamiento de productos, largas colas, especulación de precios y la inflación generada por el populismo con que actuó el gobierno.

El 1 de agosto de 1947, por decreto supremo 781, el gobierno declaró la soberanía marítima sobre las 200 millas del Mar Peruano adyacente a nuestro litoral y sobre su zócalo continental para aprovechar los recursos del subsuelo como de las aguas e islas. Según este decreto publicado por el entonces ministro Enrique García Sayán la soberanía sobre el espacio mencionado era para “reservar, proteger, conservar y utilizar los recursos y riquezas naturales de toda clase que en o debajo de dicho mar se encuentren.

El mismo año, Bustamante y Rivero aprobó La ley del Yanconaje imponiendo una remuneración salarial en las haciendas, fijando un monto específico de arriendo por tierras cedidas a los yanaconas, prohibiendo a los hacendados a desalojar a los mismos de las tierras ocupadas en sus dominios y proscribió la obligación de los yanaconas a vender su producción a los hacendados, eliminando así el sistema de explotación que más tiempo se ha prolongado en la historia del Perú. Las consecuencias a largo plazo no fueron las mejores pues los yanaconas - quienes fueron en aumento - se dedicaban más a sus parcelas que al trabajo en las tierras del hacendado.

También en 1947 se cumplieron los 25 años del Laudo de París y para dar cumplimiento a lo estipulado, el gobierno creó La Empresa Petrolera Fiscal para tomar el control del petróleo en el país. Extrañamente y con clara responsabilidad aprista se firmó El Contrato de Sechura defendiendo los intereses de la empresa norteamericana IPC para que explore y explote una vasta zona a cambio de mayores impuestos.

Para 1947 además, se tornaba conflictiva la relación entre el gobierno y varios sectores del país. Los exportadores no compartían la política económica del régimen, la presión popular iba en aumento de la mano de las huelgas en la capital y las manifestaciones y levantamientos campesinos en la sierra. El APRA responsabilizó de todo al ejecutivo y se alejó del presidente, dejándolo cada vez más aislado. Ese año la crisis se agudizó por la fuerte oposición que hiciera La Alianza nacional – nucleado por Pedro Beltrán – que consiguió un ausentismo parlamentario e impidiendo que se instale el congreso en 1947; sumado a ello el director de La Prensa – Francisco Graña Garland – fue asesinado y se sindicó a los apristas por la campaña anti aprista que desarrollaba el diario. Todos estos acontecimientos hicieron que el APRA sea declarado fuera de ley.

La oposición anti aprista y las críticas de la derecha inicialmente se dirigieron a la controvertida Ley de Imprenta que intentó controlar a los diarios de oposición. La oposición aumentó con el mencionado Contrato de Sechura pues la oligarquía denunciaba el entreguismo y solicitaba un mayor protagonismo de los capitales nacionales.

En los primeros días de octubre de 1948 los apristas alentaron una sublevación de La Marina de Guerra en el Callao. Tal acto fue reprimido con severidad por el gobierno suspendiendo de inmediato las garantías constitucionales y reanudando la persecución a los militantes apristas. Unas semanas después se sublevaba en Arequipa el que fuera ministro de Hacienda del régimen: Manuel A. Odría. Fue el final del esfuerzo fallido por instaurar un régimen democrático en el Perú y el inicio de la dictadura militar odriísta que se prolongó hasta 1956.